
/10/2008
El Plural / Artículos de opinión
ARTÍCULOS DE OPINIÓN -
ENRIC SOPENA
18/10/2008
Cabos sueltos
Vencieron pero nunca convencieron
La respuesta de la Conferencia Episcopal Española a la iniciativa del juez Garzón de investigar a fondo a los desaparecidos del franquismo -y también al franquismo mismo- llegó el jueves a través del influyente monseñor Martínez Camino, quien ejerce desde hace años de valido del cardenal Rouco Varela. El obispo Camino –cuya prodigiosa ascensión al poder eclesiástico resulta, a primera vista al menos, contradictoria con su acceso, cuando Dios lo disponga, al paraíso de los justos- ha replicado sacándose de la bocamanga 800 beatificaciones más de mártires de la guerra civil.
La factoría eclesiástica –denominada Oficina para la Causa de los Santos- produce frenéticamente beatificaciones de este tipo y no parece afectada en lo más mínimo por la crisis económica internacional. “La sangre de los mártires es el mejor antídoto contra la anemia de la fe”, declaró Camino, precisamente durante la presentación dos libros sobre el referido asunto. ¿Será un milagro –parecido al de los panes y los peces- que sigan surgiendo cada dos por tres santos a granel, matados por las “hordas rojas”, según la terminología del tirano y de sus secuaces?
Huracán de repulsa
Lo cierto es que el esclarecimiento judicial –que impulsa Garzón- de cuanto sucedió en nuestro país a partir del 17/18 de julio de 1936 y hasta la muerte del dictador ha provocado un huracán de repulsa desde la derecha política, mediática y religiosa. Los paladines de investigar hasta el paroxismo la autoría del 11-M, pongamos como ejemplo, o en su momento los GAL, no quieren que se toque judicialmente -ni un milímetro- el régimen de Franco. La derecha actual –heredera sociológicamente del franquismo- es incapaz de asumir su responsabilidad en un sangriento golpe militar que puso contra las cuerdas a la II República y se convirtió inmediatamente después en tres años de guerra civil y en otras casi cuatro décadas de totalitarismo teocrático.
Hasta el delirio
El Mundo, adalid pertinaz de investigaciones periodísticas –siempre que sean favorables a los intereses del PP- despachó en su editorial de ayer los planes de Garzón con frases elocuentemente descalificadoras como la siguiente “La truculenta garzonada crece hasta el delirio”. Mientras tanto, la jerarquía católica advertía públicamente que la Iglesia tiene en la reserva -a punto de beatificación- a 800 mártires más. Se trata –en su esencia- de la misma Iglesia que todavía no ha perdido perdón por su apoyo entusiasta a los golpistas ni por su respaldo a un sistema político medieval y abominable.
Galileo Galilei
Se trata de una Iglesia, que en España, en pleno siglo XXI, preside un integrista como Rouco Varela, que bendice una cadena de emisoras radiofónicas de extremo insulto y de derecha extrema; que pone la proa a la utilización sanitaria de las células madres –remedando lo que le ocurrió a Galileo Galilei-, y que se atreve a decir con total impunidad que el laicismo radical [radical, según él] conduce al comunismo o al nazismo. ¿Ha visto ya, monseñor, las fotografías publicadas ayer y anteayer por El Plural, que demuestran la blasfema connivencia de los representantes de la Iglesia alemana con Adolfo Hitler?
La profecía de Unamuno
Rechaza la derecha, con indignación, el loable propósito de Garzón porque les espanta que se sepa la verdad. Y la verdad es muy cruel para los ganadores de aquella maldita guerra -ensayo general de lo que fue la II Guerra Mundial-, conforme vaticinó don Miguel de Unamuno, siendo aún rector de la Universidad de Salamanca, el 12 de octubre de 1936, cuando lanzó su tan tremenda como exacta profecía: “Venceréis pero no convenceréis”.
La sombra de la sospecha
Vencieron pero nunca convencieron. Taponaron la historia de este país a base de represión masiva y malvada. Frenaron la historia con la fuerza de las armas. Pero finalmente España recuperó las libertades y la democracia. Convencieron los vencidos, no los vencedores. Convencieron los demócratas y no los seguidores del dictador. No es la hora de revancha alguna. Pero sí es la hora de iluminar el escenario y observar quiénes hicieron lo que hicieron, por qué lo hicieron, qué aliados tuvieron, cuántos crímenes cometieron o si fueron o no genocidas. Hasta que la derecha no se desprenda definitivamente del franquismo, pesará sobre ella la sombra de la sospecha.
Enric Sopena es el director de El Plural

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