miércoles, 24 de septiembre de 2008

CARTA AL REY DEL PRESIDENTE DE UAL


Sr. D. Juan Carlos de Borbón y Borbón

Jefe del Estado Español

Palacio de la Zarzuela. Madrid

Después de meditar profundamente sobre un tema, que toca tan directamente los sentimientos de las personas, como es el accidente del pasado día 20 de agosto en el aeropuerto de Barajas, en el que fallecieron 153 personas y 19 resultaron heridas de diversa consideración, y sumidos en el mismo dolor que el resto de ciudadanos, queremos hacerle llegar algunas reflexiones sobre las noticias que aparecen en los medios de comunicación al respecto de la celebración de un funeral de estado

Es posible que el nombre no sea el adecuado, pero es el que utilizan los medios de comunicación, puesto que participan en él las autoridades del Estado en calidad de tales, como ha sucedido en todas las ocasiones anteriores. Cabe señalar que si no está organizado por el Estado, sus autoridades acuden como si lo estuviera, y por lo tanto los medios no se equivocan al utilizar ese nombre.

Estos “Funerales de Estado” siempre se celebran en el exclusivo marco del rito religioso católico, como si España fuera católica, cuando nuestra Constitución de 1978 especifica en el punto tres del articulo 16: “Ninguna confesión tendrá carácter estatal”, o como si todos los ciudadanos tuviéramos esas creencias.Tampoco puede alegarse que los fallecidos eran católicos, ya que además de las noticias en sentido contrario, debe tenerse en cuenta la prescripción constitucional “Nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias” (Art. 16 punto 2), por lo que nadie puede saber con absoluta certeza cual era la última decisión de la conciencia de todos y cada uno de ellos.


Afortunadamente, nuestro país es plural y existen numerosas opciones religiosas, inscritas en el registro creado al efecto en el Ministerio de Justicia, que con seguridad tienen seguidores, alguna de ellas en un número significativo.


Muchos ciudadanos somos ardientes defensores de la libertad de conciencia, de creencia y de religión, interpretada en el sentido en que lo ha sido el artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia”, que incluye la increencia como sujeto individual y colectivo de los mismos derechos que las personas y colectivos creyentes.


Este derecho a la libertad individual para elegir una opción de conciencia, lleva parejo la neutralidad del estado, puesto que el intervencionismo atenta directamente contra esa libertad y desequilibra el derecho a la igualdad.
En las estadísticas que se publican, de forma periódica, sobre las creencias de los ciudadanos y ciudadanas de nuestro país se puede constatar, entre otras, estas cuestiones:
1º Alrededor del 10% de la población profesa religiones distintas de la católica.
2º Alrededor del 25% de la población no profesa religión alguna.
3º El proceso de secularización de la sociedad, avanza de forma clara a medida que transcurren los años.
4º En algunas zonas importantes del país el número de no católicos está en el camino de superar el 50% de la ciudadanía, si no lo ha hecho ya.


Por ello entendemos que como Jefe del Estado, de un Estado que, constitucionalmente, no tiene ninguna confesión, debería abstenerse de participar, en actos de este tipo. En ningún caso queremos, ni debemos, interferir en sus creencias religiosas, que respetamos, estando dispuestos a defender, en todos los ámbitos, su derecho a profesarlas, por lo que entendemos legítima su presencia como ciudadano en cualquier acto de culto de la religión u opción de conciencia que elija.

Pero si desea ser representante de TODOS, ciudadanos y ciudadanas, como Jefe del Estado, en actos de despedida y conduelo, o de otro tipo, deberá posicionarse claramente para que estos sean aconfesionales (en nuestro lenguaje: laicos), donde todos nos sintamos identificados y no discriminados y excluidos, como hasta la fecha ha sucedido.
Le saluda atentamente

Albert RibaPresidente de la Unión de Ateos y LibrepensadoresBarcelona, 4 de septiembre de 2008© UAL Unión de Ateos y Librepensadores - http://ateos.orgemail: info@ateos.org, tel.: 696.505.636Apartado de Correos núm. 13.112, 08080 BarcelonaLocal social: calle Daoiz i Velarde, num. 30 de Barcelona, jueves 19 a 20.30 h.
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